Informe : Belén Peschiutta | Política Internacional
El Gobierno nacional formalizó la adjudicación de la Vía Navegable Troncal (VNT), popularmente conocida como la Hidrovía Paraguay-Paraná, al consorcio integrado por la empresa belga Jan De Nul y la firma local Servimagnus. Esta medida representa la privatización más importante de la gestión de Javier Milei.
La concesión, con una duración de 25 años, devuelve plenamente a manos privadas la gestión de la arteria fluvial y logística más crítica del Cono Sur. Reemplaza de esta forma el esquema transitorio de administración estatal que regía desde 2021.
Ocupa aproximadamente la quinta parte de Sudamérica y conecta de manera directa a cinco países centrales del Mercosur: Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay y Uruguay.
La Hidrovía es, literalmente, el motor del comercio exterior argentino. Por este canal transita alrededor del 80% de las exportaciones agroindustriales del país, principalmente granos, harinas, aceites vegetales y subproductos originados en el cordón portuario del Gran Rosario.
El punto medular del contrato de Jan De Nul radica en las obras de infraestructura de largo plazo: la profundización del tramo del Río Paraná hasta Timbúes a 40 pies, y del Río de la Plata a 39 pies.
Uno de los puntos es que un canal con mayor calado permite el ingreso y la salida de barcos de gran escala (tipo Panamax) con su capacidad de carga completa, evitando el costoso "completamiento" de bodegas en puertos de otros países (como Brasil o Uruguay).
Ademas, de acuerdo con estimaciones de cámaras agroexportadoras (como CIARA-CEC), la optimización logística y el incremento del calado generarán un ahorro sistémico para el comercio exterior argentino de entre 375 y 456 millones de dólares anuales, compensando holgadamente el futuro aumento del peaje.
Pese a los beneficios en competitividad logística que destaca el Ministerio de Economía, el proceso licitatorio no ha estado exento de fuertes polémicas.
Diversos sectores y competidores que formaron parte de la puja (entre ellos gigantes dragadoras de origen holandés y brasileño) deslizaron críticas y presentaciones judiciales argumentando supuestas irregularidades.
La reprivatización de la Hidrovía marca un hito de desregulación que busca dotar de previsibilidad al sector agroexportador mediante inversiones privadas estimadas en miles de millones de dólares. El desafío radicará en la capacidad de las agencias de control del Estado para supervisar los contratos, asegurar que los ahorros logísticos se trasladen efectivamente a los productores locales y mitigar los impactos ambientales en una de las reservas de agua dulce más importantes del planeta.
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