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martes, 27 de noviembre de 2007

Muy satisfecho esta el abogado del Caso Peralta Dr. Jose Vera de Tigre por extradicion de un implicado desde Paraguay

PARAGUAY AUTORIZA EXTRADICION DE IMPUTADO EN EL CASO PERALTA

La República de Paraguay autorizó la extradición de Carlos Garzón, uno de los hombres imputados del secuestro y crimen del adolescente Diego Peralta, ocurrido en el 2002. Carlos Gastón Garzón Vera, alias “Pipi”, es uno de los hombres acusados, según la confesión de otro de los imputados por el hecho, de haber apuñalado a Peralta en la tosquera donde luego fue arrojado. Fuentes judiciales informaron que el juez federal Carlos Ferreyra Pella recibió esta mañana el escrito de la República de Paraguay con la autorización de la extradición. “Como condición fijada por Paraguay para la extradición, y de acuerdo a normativas del derecho penal vigente, el extraditado no podrá ser condenado a la pena de prisión o reclusión perpetua ya que Paraguay no contempla dicha pena para el secuestro extorsivo seguido de muerte”, detallaron las fuentes. Los voceros precisaron que Garzón no podrá ser juzgado por el Tribunal Oral Federal 1 de La Plata (TOF1), que actualmente juzga a siete hombres y una mujer, cómplices de Garzón, por el secuestro y muerte de Peralta. “Deberá realizarse un nuevo juicio, sólo para Garzón”, remarcaron las fuentes. El abogado de la familia Peralta, José Vera, sostuvo que “resulta importante la medida dispuesta por la justicia paraguaya ya que, según la confesión de Marcelo Cejas, Garzón fue uno de los que apuñaló a Diego Peralta”. “Tenemos mucha esperanza de que el proceso de extradición en Argentina se complete rápidamente para poder tener, el año que viene, el juicio oral y público que, por razones de garantías constitucionales, deberá desarrollarse en un tribunal distinto al Tribunal Oral Federal 1 de La Plata”, explicó. Durante la audiencia del juicio que desde el 12 de noviembre último lleva adelante el TOF 1 declararon tres hombres y una mujer que en agosto de 2002 hallaron el cuerpo de Peralta, flotando en las aguas de una tosquera de Ezpeleta y dos médicos forenses de la justicia nacional. Los médicos, Fernando Trezza y Roberto Noceti, detallaron que, según la autopsia practicada, Diego Peralta fue asesinado entre el 8 y el 13 de julio de 2002, 35 días antes de ser hallado el cadáver. Según los forenses, Diego Peralta “recibió 10 heridas punzo cortantes, tres de ellas en la espalda y diez en el cuello y una de estas puñaladas le cortó la yugular, lo que le ocasionó la muerte”. Ocho personas son juzgadas por el caso, Marcelo Cejas, alias “Chelo”; Julio César Rotela; Rosa Pistillo, alias “La Gorda Rosita”; Enrique Báez, alias “Baty”, y David Pereyra, alias “Chaca”, todos ellos actualmente alojados en el penal de Ezeiza. Además, también se juzga a José Pablo García, Lauro Shimabukuro, alias “El Chino”, y Fermín Amarilla; en tanto Carlos “Pipi” Garzón está detenido en Paraguay, a donde se había fugado. El 5 de julio de 2002, Diego Alberto Peralta, de 17 años, fue secuestrado cuando se dirigía en un remís, conducido por Amarilla al colegio privado al que asistía, en la localidad bonaerense de El Jaguel. Dos delincuentes armados descendieron de un VW Senda color rojo y capturaron el 5 de julio de 2002 en El Jaguel, partido de Esteban Echeverría, cuando se dirigía en remís hacia el colegio. Los captores llevaron al chico a una vivienda del barrio Los Plátanos, en Berazategui, lo doparon con tranquilizantes y pidieron 200 mil dólares de rescate, ya que, de acuerdo con una información errónea que tenían, creían que el padre de la víctima guardaba esa cifra en su casa. Según la confesión de Cejas, al tercer día de cautiverio, la banda decidió asesinar a Peralta por que creían que Luis Peralta no quería entregar sus ahorros y porque que Diego pudo haberles visto las caras en el momento de la captura. Los secuestradores le aplicaron tres puñaladas en la espalda, luego lo degollaron con siete incisiones en el cuello y lo arrojaron a las aguas de una tosquera de Ezpeleta atado a un riel, donde fue encontrado el 12 de agosto de 2002. Pese a que ya lo habían asesinado, la banda cobró el 20 de julio de ese año un rescate de 9.000 pesos y 2.000 dólares que Luis Peralta arrojó cerca de la cancha de Claypole. Este fue el primer secuestro que terminó en asesinato, en el marco de la ola de estos delitos que se registró en 2002 en la provincia de Buenos Aires.

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