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domingo, 18 de agosto de 2013

Cristina evita cambios y ratifica a Moreno a pesar del rechazo del propio gabinete

Una sensación de impotencia se apoderó de Cristina Kirchner tras la derrota del domingo. Le costó tres días digerir el aluvión de votos que obtuvo su ex aliado, Sergio Massa, para reaparecer en público. Y cuando se mostró el miércoles pasado en Tecnópolis, su discurso estuvo dirigido a los convencidos, no a los indecisos o independientes. Aclaró que mantendrá el camino. Y aunque cada vez es más amplio en el Gobierno el deseo de ver a Guillermo Moreno afuera porque se lo considera un “piantavotos”, la Presidenta lo mantiene en su puesto.

El debate interno del kirchnerismo es intenso. Se señala por la derrota especialmente al secretario Legal y Técnico, Carlos Zannini, y al jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina. Dos formas de cuestionar el rumbo sin apuntar directamente a la Presidenta.
La estrategia oficialistacon la mira puesta en octubre es recostarse sobre el núcleo duro de votantes y levantar aún más la figura del candidato Martín Insaurralde. Según encuestas que maneja el Gobierno, el intendente de Lomas de Zamora todavía tiene entre el 30% y 50% de desconocimiento entre los electores en el interior bonaerense. “Se va a tener que poner las pilas y salir a caminar”, comentó a PERFIL un diputado kirchnerista, con tono de reproche.
El miércoles, los diputados nacionales por la provincia de Buenos Aires se reunieron en el Congreso durante tres horas y media. Asumieron el compromiso de hacerse cargo cada uno de sus distritos, para apoyar a los candidatos. Algunos ministros también saldrán de caravana con Insaurralde, como Florencio Randazzo, cacique de la cuarta sección electoral, al igual que el presidente de Diputados, Julián Domínguez.
No habrá cambio de rumbo en la economía ni en la estrategia política. Cristina Kirchner le pidió al viceministro de Economía, Axel Kicillof, que se sume a la campaña, para explicar con números el crecimiento en la década kirchnerista. Y, aunque la mayor parte del gabinete quiere que eche a Guillermo Moreno, como señal a la gente de cara a las elecciones, Cristina Kirchner lo sostendrá: el funcionario tiene en sus manos la avanzada contra el Grupo Clarín.
Además, un sector del Gobierno cree que ciertas medidas podrían ser interpretadas como una señal de debilidad frente a Massa, quien, por ejemplo, propone subir el piso para el pago de Ganancias. Igual, esa medida no se descarta.
En paralelo, los intendentes bonaerenses se convirtieron en un problema, porque cuando huelen la derrota huyen. Un ejemplo fue el de Trenque Lauquen, Raúl Feito, que al otro día del recuento de votos, salió a decir que jugaba para Massa. Le pidieron la renuncia al cargo. La semana que viene llamarán a los intendentes de la tercera sección electoral para ajustar las clavijas. Habrá castigo para los que apostaron al proyecto massista.

Convocatoria a los “dueños”

Cristina Kirchner pasó de los dichos a los hechos. El miércoles, en Tecnópolis, pidió un debate con “los dueños de la pelota” y no con los intermediarios. Se refería a los dueños de las más importantes empresas y a los sindicalistas.
A través del Ministerio de Planificación, la jefa de Estado habría convocado a dirigentes de la Unión Industrial (UIA), Cámara Argentina de la Construcción (CAC), Adeba (Asociación de Bancos) y parte de la CGT oficialista. La convocatoria estaría prevista para el miércoles próximo en la parroquia de Río Gallegos.
Ese día tendrá que estar allí para adjudicar las represas Néstor Kirchner y Jorge Cepernic.

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