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sábado, 20 de octubre de 2012

Sepa el por qué desaparece la señal de su celular en todos lados

La historia se repite a diario. 

El presidente de una importante firma multinacional conecta su smartphone al cero kilómetro que lo conducirá del microcentro a su casa en Tigre y se dispone a ganarle minutos al tránsito con el manos libres.
Sin embargo, la comunicación que hace dos años fluía durante todo el trayecto se corta al menos tres o cuatro veces durante el camino y, como si fuera poco, al llegar a su casa descubre que la señal es inexistente.
La situación se replica cada vez más en una Argentina que tiene más líneas que habitantes y en la que las redes sociales, conexiones, internet, mails y todo cuanto dato circula por el mundo celular tuvo un crecimiento exponencial de consumo pero no de infraestructura.
"Se me cortó", "me quedé sin señal", "no me llegó tú SMS", dejaron de ser frases sueltas para convertirse en el diccionario habitual de las comunicaciones en el país, no sólo de lo más alto de la pirámide social sino de todo aquel que tiene un celular.
Se relevó las principales razones por las que la tendencia sigue creciendo y todo indica que está lejos de revertirse.

Inteligencia artificial

"Con el crecimiento de los smartphones (celulares inteligentes) se incrementaron la cantidad de planes que utilizan datos de manera continua: redes sociales, chats, internet, mails, ponen en evidencia que las redes requieren más capacidad y más velocidad", admite un alto ejecutivo de una telefónica.
El servicio de datos pide una red superior para la que la ciudad de Buenos Aires y el GBA no están preparados. Las cifras de mercado indican que de los 13,7 millones de celulares vendidos el año pasado, un 24% fueron smartphones.
Sin embargo, ante el frenético recambio hacia equipos cada vez más sofisticados, desde Carrier & Asociados ya pronostican que a fin de año el parque de teléfonos inteligentes superará con creces los 10 millones. En la guerra de las marcas, se impone Samsung, con un 30% de share, seguido por Nokia, con un 27%.
En tanto, más de la mitad de los equipos cuenta con sistema operativo Android.

Cuestión generacional

A partir del furor de los smartphones, muchos usuarios empezaron a descubrir en sus celulares que migran de 3G a 2G en una misma llamada ya que suele aparecer en la pantalla del celular.
No obstante, eso que parece un juego de términos técnicos implica que se pasa de una red de mayor velocidad -ideal para los planes de datos- a una 2G diseñada para la transmisión de voz y SMS, pero muy lenta para mails, redes y demás servicios que ofrecen las compañías.
Por otra parte, la tecnología 4G, que ya es una realidad en los países centrales y en la región, sigue siendo lejana en la Argentina.
Por ahora, la única señal surgió de parte del ministro de Planificación Julio de Vido, quien se refirió a una futura licitación. Vale destacar que la sucesora del 3G puede llegar a un pico de 100 megabits por segundo versus los 3 megabits por segundo por usuario que propone la red actual.

Más celulares que habitantes

De los por entonces exclusivos "ladrillos" que comenzó a comercializar Movicom en 1989 a las más de 55 millones de líneas que existen hoy en la Argentina, la evolución de la telefonía móvil ha sido exponencial.
Entre los operadores, según datos de las propias empresas, el mercado lo domina Claro con 20 millones de abonados, mientras que el podio lo completan Personal y Movistar. Nextel figura lejos como cuarto operador con foco en servicios de trunking.
Según un estudio de la consultora TBI Unit, las empresas de telefonía celular en 2011 facturaron $39.000 millones, con un alza del 21% frente a 2010.

Señales regionales

El parque de teléfonos celulares en toda América latina y el Caribe es de 670 millones.
La cifra la provee Erasmo Rojas, director regional de 4G Américas, una organización global de la industria móvil compuesta por proveedores y fabricantes de telecomunicaciones líderes. Según los informes de 4G Américas, la Argentina ocupa la tercera posición en cantidad de líneas.
Tiene una gran penetración en comunicación de voz, que supera el 120% cuando el promedio de la región es de un 95%. Y una gran penetración en uso de datos, de alrededor de un 17%, cuando la media de la región es del 16%. Sin embargo, el país modelo en telefonía móvil en Latinoamérica es Brasil. Según Rojas, en 2007 el gobierno brasileño ya subastó el espectro para redes de 3G y hace dos meses hizo lo propio para las redes de 4G.

La infraestructura latente

"La calidad del servicio en cada país tiene que ver en gran medida con la cantidad de espectro disponible. Y nosotros observamos una gran disparidad en la región", dice Rojas.
El gigante brasileño, que en los próximos años vivirá una verdadera explosión digital como anfitrión del Mundial de Fútbol y de los Juegos Olímpicos, cuenta hoy en promedio con 524 MegaHertz (MHz) de espectro disponible para los operadores móviles.
En tanto, Chile, cuenta con 370 MHz y México con 210 MHz. ¿Y la Argentina? Por estos pagos, la cantidad de espectro disponible es de 170 MHz. "La percepción del usuario argentino sobre el estado de la telefonía móvil es mala y nosotros creemos que eso no va a mejorar mientras el Gobierno no decida ampliar el espectro", completa Rojas.

Planes ilimitados, con límites

"Lo que está ocurriendo hoy en la Argentina ocurrió hace un tres años en los Estados Unidos, específicamente en San Francisco, donde el auge de la venta de smartphones con planes de datos provocó que fallara la red", compara Pablo Tedesco, director de la consultora TBI Unit. Las largas colas en las puertas de los locales de Apple cada vez que se anuncia el lanzamiento de un nuevo modelo de Iphone, es un reflejo del auge de los smartphones en los EE.UU. "Se sobrecargó la red a tal punto que no se podía hablar", agrega Tedesco sobre una congestión que se repitió también en Nueva York y otras grandes ciudades.
Por entonces, operadores como AT&T tuvieron que limitar por primera vez el consumo de datos para poder estabilizar la red.
Incluso los planes de datos ilimitados recibieron topes o fueron ralentizados en los casos de usuarios que consumieran más de 3GB por mes. "No creo que sea la receta para la Argentina, si existiera una regulación nacional y no municipal podríamos invertir más y crecer", se enoja el directivo de otra firma local.

El dilema de las antenas

Cada vez que un usuario recibe una llamada o revisa su mail en el teléfono, se emite una señal que es capturada por una antena.
A su vez, esa torre manda la información a otra antena, según su área de cobertura. Muchas de estas torres están conectadas entre sí por redes de fibra óptica para conseguir velocidad. Pero todas aquellas señales que van desde el móvil a la primera antena que la captura, viajan por el aire.
"Cada vez hay más restricciones y la instalación de las antenas depende de una autorización a nivel municipal y se tiene que contar con la aprobación del propietario del terreno o del edificio. Se habla desde hace mucho del daño que pueden hacer las antenas, pero nunca se comprobó. También hay reparos estéticos y se observan manejos y trabas políticas", reconoce Enrique Carrier.
"Las principales dificultades se dan en la ciudad de Buenos Aires y GBA donde los intendentes necesitan fondos y ponen nuevos requisitos para tratar de aliviar sus finanzas", admite por lo bajo otro analista del sector.

El consumidor low batts

La velocidad de datos también afecta la batería de los aparatos.
"Hay mucho desconocimiento respecto de cómo apagar Facebook, Twitter o los mails y eso lleva a que se acelere el consumo de la batería a una velocidad muy superior que también perjudica la percepción de los clientes", comenta un director de otra de las principales compañías de telecomunicaciones que operan en el país.

Los casos particulares

Rara paradoja se da entre los barrios de mayor poder adquisitivo en los que los habitantes son consumidores extremos de smartphones pero las asociaciones vecinales ponen trabas a la instalación de antenas. En la medida en que esto continúe cada vez habrá mayores problemas de servicios y mayor cantidad de quejas. Un caso emblemático es el de Nordelta en el que la cobertura se da desde afuera y cada uno de los consejos de administración de los barrios son independientes.
"Nadie quiere aquí una estructura de antenas pero todos se quejan", admite por lo bajo un habitante de ciudadpueblo. La Horqueta, San Isidro y otros barrios de zona norte tienen pocas antenas instaladas. Visualmente existen dos variantes: unas de tres metros de altura que se asemejan a un poste y otras de treinta que se parecen a torres de comunicaciones. Las empresas las prefieren más altas porque mejora el servicio, los vecinos en tanto buscan evitarlas.

Los últimos grandes cortes

Más allá de la cuestión del día a día también hubo casos emblemáticos que acentuaron la percepción de crisis celular. En pleno feriado por Malvinas, el servicio de Movistar se cortó. La empresa del grupo Telefónica reconoció "un inconveniente de orden técnico en su red" que afectaron los servicios de voz y de datos.
Un mes después, el ministro de Planificación, Julio de Vido, anunció una sanción de 191 millones de pesos, destinada, en gran parte, a resarcir a sus clientes. En otro apagón telefónico, los clientes de Claro - estuvieron el 9 de mayo unas horas sin señal. La empresa precisó que la interrupción del servicio se produjo por un corte de la fibra óptica subterránea en el barrio de Chacarita. Desde el Gobierno, el interventor de la Comisión Nacional de Comunicaciones, Ceferino Namuncurá, habló de "duras sanciones".
El 12 de junio, clientes de Personal, sobre todo del interior, sufrieron la interrupción del servicio durante casi tres horas cuando un cable de fibra óptica sufrió una avería causada por "obras viales de envergadura desarrolladas por terceros en la localidad de Escobar", según consignó el grupo Telecom. En represalia por el corte, distintos gobiernos provinciales multaron a la empresa.

Soluciones a la vista

"Por un lado, respecto al espectro disponible, Movistar devolvió una porción, que fue otorgada a Arsat, quien a su vez no la utiliza. Y relacionado con esto tenemos el tema de la licitación de espectro para la 4ta generación, lo que se conoce como LTE, que es una tecnología pensada específicamente para enviar datos y serviría muchísimo para descomprimir la red", resume Enrique Carrier, director de Carrier & Asociados.
Respecto del rol de las empresas, dice: "Se puede decir que las empresas podrían haber invertido más en algunas cosas. Sin embargo estas mismas compañías anunciaron inversiones en todos estos años. Pero también es un tema del manejo político del espectro, en el que se demoró mucho tiempo la asignación", resume.

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