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lunes, 17 de diciembre de 2007

DR JOSE VERA DE TIGRE: COMIENZAN LOS ALEGATOS EN EL JUICIO POR EL CASO DIEGO PERALTA

Los alegatos del juicio oral a ocho personas acusadas de haber participado del secuestro y homicidio del adolescente Diego Peralta, cometido en julio de 2002, comenzaron con los argumentos de la querella, que pide reclusión perpetua para cuatro de los imputados. Luego del alegato José Vera, abogado de la familia Peralta (que sera parte del gabinete de Sergio Massa en la Secretaria de Proteccion Ciudadana), será el turno de la fiscalía de juicio y, por último y si el tiempo lo permite, de las defensas.

La audiencia comenzará a las 10 ante el Tribunal Oral Federal (TOF) 1 de La Plata y continuará mañana a las 9:00 en el edificio judicial ubicado en calles 8, entre 50 y 51, cuando se calcula que se dará a conocer el veredicto. El tribunal, el mismo que condenó a reclusión perpetua al represor Miguel Etchecolatz y al ex capellán Cristian Von Wernich, dispuso un fuerte dispositivo de seguridad, ya que en las últimas dos audiencias hubo algunos incidentes con una persona del público y un testigo de identidad reservada. El TOF también dispuso que los medios televisivos y radiales puedan transmitir en vivo y en directo todos los alegatos. Vera adelantó que pedirá que los imputados Marcelo “Chelo” Cejas, Julio César Rotella, David “Chaca” Pereyra y Rosa Pistillo, alias “La Gorda Rosita”, la pena de reclusión perpetua. Para la querella, estos cuatro imputados son coautores de los delitos de “secuestro extorsivo seguido de muerte” y “homicidio calificado por alevosía y ensañamiento”. Para los acusados Enrique “Baty” Báez, Lauro “El Chino” Shimabukuro y el remisero Fermín Amarilla, el letrado pedirá penas de 15 años de cárcel por considerarlos partícipes del secuestro extorsivo de Diego Peralta. En tanto, Vera solicitará que el imputado José Pablo García sea condenado a seis años y medio de prisión por el delito de “tentativa de extorsión”. Además, el letrado pedirá al TOF, integrado por los jueces Carlos Rozanski, Horacio Insaurralde y Norberto Lorenzo, que se extraigan copias del expediente y sean remitidos a la fiscalía en turno para que se investigue a efectivos policiales por encubrimiento y incumplimiento de deberes de funcionario público. Es que para la querella, lo policías que intervinieron en la causa en julio de 2002, tuvieron fallas en varios tramos de la investigación, como, especialmente, en el seguimiento del pago del rescate efectuado por el padre de la víctima. Por otro lado, la familia Peralta resolvió que también va a pedir el juicio político al juez Federal de Lomas de Zamora Ricardo Ferreiro Pella, primer instructor de la causa, por considerar que tuvo una “manifiesta ineptitud”. Actualmente, este juez tiene a su cargo los trámites de extradición de Carlos “Pipi” Grazón, otros de los presuntos autores del secuestro y homicidio, quien fue detenido en Paraguay y no llegó a ser sometido a proceso junto al resto de los acusados. Diego Peralta, de 17 años, fue secuestrado la mañana del 5 de julio de 2002, en la localidad bonaerense de El Jagüel cuando se dirigía en un remís, conducido por Amarilla al colegio privado al que asistía. Los captores llevaron al chico a una vivienda del barrio Los Plátanos, en Berazategui, lo doparon con tranquilizantes y pidieron a su padre 200 mil dólares de rescate, ya que, de acuerdo con una información errónea que tenían, creían que el hombre guardaba esa cifra en su casa. Según la confesión de Marcelo Cejas, al tercer día de cautiverio, la banda decidió asesinar a Peralta por que creían que Luis Peralta, padre del menor, no quería pagar el rescate y suponían que Diego les había visto la cara y los reconocería. Según declararon los médicos forenses durante el juicio, Diego Peralta fue asesinado entre el 8 y el 13 de julio de 2002, 35 das antes de ser hallado el cadáver. “Recibió 10 heridas punzo cortantes, tres de ellas en la espalda y diez en el cuello y una de estas puñaladas le cortó la yugular, lo que le ocasionó la muerte”, precisó la autopsia  Tras asesinarlo, los delincuentes lo arrojaron a las aguas de una tosquera de Ezpeleta atado a un riel, donde fue encontrado el 12 de agosto de 2002. Pese a que ya lo habían asesinado, la banda cobró el 20 de j julio de ese año un rescate de 9.000 pesos y 2.000 dólares que Luis Peralta arrojó cerca de la cancha de Claypole.

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