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miércoles, 21 de noviembre de 2007

La madre del Diego Peralta apuntó a la Policía

Emilse declaró en el juicio por el rapto y crimen de su hijo. “Hubo un intento de secuestro previo y no se tomó la denuncia"", relató ante el tribunal. También denunció que no están siendo juzgadas todas las personas que participaron en el hecho. Los padres de Diego Peralta, el joven secuestrado y asesinado en 2002 cuyo cuerpo apareció flotando en una tosquera de Ezpeleta, aseguraron que la banda que cometió el hecho tiene más integrantes que aún no fueron imputados y denunciaron la participación de policías. "La banda que asesinó a Diego no está completa. Siempre dije que hubo participación policial también", sostuvo este miércoles Emilse Peralta, madre del adolescente, al declarar ante el Tribunal Oral Federal 1 de La Plata que tiene a su cargo el debate en el que están siendo juzgadas ocho personas. Con voz firme, la mujer remarcó que "la investigación que se hizo fue un desastre. Hubo un intento de secuestro previo y no se nos tomó la denuncia porque nos dijeron que el hecho no se había consumado. Se hizo un operativo en Don Orione y cuando hacen el allanamiento, todos sabían que se iba a hacer". Emilse declaró ante el tribunal federal platense que desde el 12 de noviembre juzga a siete hombres y una mujer por el secuestro extorsivo y el homicidio de su hijo Diego, quien había sido secuestrado el 5 de julio de 2002, cuando iba en remise al colegio. La mujer, que tenía puesto un prendedor con la foto de su hijo sobre su blusa roja, contestó todas las preguntas del tribunal con voz clara y tensa, delante de siete de los ocho imputados. Durante su relato, Emilse contó lo sucedido la mañana del secuestro, cuando una llovizna motivó que su hijo Diego, de 17 años, llamara a un remís de la agencia La Amistad para que lo trasladara a la escuela. Según explicó, el remisero Fermín Amarilla -luego detenido- conducía el auto al que se subió Diego, el cual partió rumbo al Colegio El Jagüel, ubicado a 15 cuadras de su domicilio. "Al rato regresa Amarilla y nos dice que le habían ’sacado’ a Diego. Yo lo rajé a puteadas, le dije que él era responsable de cualquier chico o adulto que llevara en su automóvil", recordó. Explicó que Amarilla se excusó manifestándole que los secuestradores lo habían golpeado. "Ni siquiera estás despeinado", le respondió Emilse, quien además le dijo que era "un cobarde porque no había defendido a la criatura que llevaba", Según el relato del remisero a los padres, dos hombres habían descendido de un Fiat Siena y a la voz de "alto, policía" obligaron a Peralta a descender del remise y ascender al otro vehículo. Luis Peralta, padre del joven asesinado, salió junto al remisero a buscar a su hijo por la zona, y al no encontrarlo, regresó a la casa y se decidió a denunciar el hecho. Dos policías se presentaron en la vivienda y le tomaron la denuncia, en la que, según declaró ante el tribunal Luis Peralta "me preguntaban si estaba por cobrar un juicio, si había recibido una herencia, si tenía plata. Yo les dije que no y ellos dijeron ’qué cosa de locos’, ’qué bárbaro’". A las 7:45 de esa mañana, la familia Peralta comenzó a recibir los llamados extorsivos, donde se exigía el pago de 200 mil dólares para liberar al adolescente. "Lo tenemos al guacho. ¿Sabés lo que es esto, no?", le dijeron a Luis Peralta en esa primera llamada y el secuestrador agregó que "esto (la libertad del menor) vale 200 mil". Según Peralta, "en ese momento, aparece otra voz (en el teléfono) y agrega que eran 200 mil dólares". Ambos padres de Peralta recordaron que dos oficiales de policías se instalaron en la casa desde el 5 al 20 de julio de 2002, hasta que, según declaró Emilse, "mi marido les dije que no custodien más el teléfono y que fueran a buscar a Diego". "Esperamos hasta último momento que Diego viniera con vida. Estuvimos 38 días pendientes de un llamado telefónico hasta que el 12 de agosto, apareció asesinado en una tosquera", afirmó Emilse Peralta, sin quebrarse. El 20 de julio, la banda se comunicó con Luis Peralta y tras conocer el dinero que había logrado reunir el hombre, 9.000 pesos y 2.000 dólares, le dieron instrucciones para que llevara ese dinero hasta el puente de Claypole. Días antes, el ministerio de Seguridad bonaerense había detenido al jefe de la Brigada de Investigaciones José Hernández, lo que, según el padre de Diego Peralta, desorientó a los policías que investigaban el secuestro de su hijo. Romina Peralta, hermana de Diego, relató al tribunal que al enterarse de esta detención, ella se preguntó "si detuvieron a este policía, ¿quién está buscando a mi hermano?". Luis Peralta contó que para el pago del rescate "me tenía que acompañar un policía, pero no había nadie. Yo le avisé al (policía) que estaba en ese momento, y él me dijo que me fuera (a concretar el pago) que alguno me iba a acompañar. Después me dijeron que uno, de apellido Rey, me siguió y se perdió, pero ningún policía me llamó al Movicom que llevaba para decirme que se había perdido". "Supuestamente atrás mío tenía que venir personal policial, pero yo no vi a nadie. La obligación de ellos, según lo que habían quedado, era que me iban a cuidar a mi, pero yo me sentí desamparado". El padre de Diego Peralta arrojó desde el puente de Claypole una bolsa que contenía el dinero y se retiró de lugar, comenzando una espera de casi una hora, atento a recibir la indicación de que su hijo había sido liberado tras la cárcel de mujeres en La Plata, como había acordado el secuestrador. Finalmente, el 12 de agosto de 2002 el cuerpo de Diego Peralta fue encontrado en una tosquera de Ezpeleta, atado con alambres y con signos de haber sido apuñalado y degollado. Según lo determinó la autopsia, el joven fue asesinado tres días después de su secuestro, a pesar de lo cual los secuestradores continuaron pidiendo el pago de un rescate. La madre de Peralta relató que dos meses antes del secuestro de su hijo, el adolescente sufrió un intento de secuestro cuando se encontraba en la vereda del comercio de sus padres.

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